La psicomotricidad es una herramienta que utilizamos para que los niños/as introduzcan estructuras cognitivas y motoras. Su metodología parte del deseo del niño/a, el cual se expresa corporal y emocionalmente a través de su acción.

Según el método que está siguiendo Sandra, que es el de Bernard Aucouturier, ayuda al niño en su madurez evolutiva global; le ayuda tanto en su dinámica corporal, como afectiva e intelectual o cognitiva. Pero es necesario que esta psicomotricidad se comprenda dentro de un clima coherente que sólo se puede fundamentar en la comprensión profunda del niño y sus necesidades. Es un medio pedagógico que ayuda al niño en el desarrollo de su expresividad psicomotriz, entendiendo ésta como la forma única y personal de ser y estar en el mundo, que se manifiesta a través del cuerpo, la mímica y el lenguaje desarrollado a través del juego y con los objetivos de mejorar la comunicación, la creación y la representación o descentración.
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Tal y como dice Bernard Aucouturier “los niños explorarán libremente el tipo de movimiento que les resulte más acorde con su vivencia personal del momento” por lo que Eric podría manifestar comportamientos referentes a su nuevo hermano.
En la sesión observaremos sus sentimientos, actitudes, si participa o no en las actividades, si se integra bien en el grupo, como se desenvuelve, reacciones, si comparte objetos o materiales con sus compañeros, etc, y lo haremos a través de una tabla para después analizarlo y llegar a una conclusión, sin olvidarnos del resto de alumnos.
Las dificultades que puede ocasionar a estas edades el tener un hermano son mayoritariamente celos, peleas, dejan de compartir y lo quieren todo para ellos, quieren ser el centro de atención, que estés más pendientes de ellos que del hermano pequeño etc. Si los padres reaccionan muy severamente o con mucha ansiedad frente a estas señales de celos es posible que el niño se cargue aún más de ansiedad. Desde un punto de vista positivo, si el niño lo acepta correctamente, habiéndole preparado desde mucho antes de nacer (hacerlo partícipe de la preparación de la habitación y en las cosas para el bebé, la decoración. Estimúlalo para que le escoja o prepare un regalo de bienvenida, hablarle constantemente del bebé) como si fuera algo normal y dejándole participar en actividades como vestir a su hermano, bañarlo, cambiarle los pañales, jugar con él, etc, no habrá ningún problema y se sentirá más feliz y realizado al poder ayudar a sus padres con el cuidado, crecimiento y hábitos del hermano pequeño.
Una solución para que no haya ningún problema es el que ha pensado Sandra y ver como se desenvuelve en una sala de psicomotricidad. Nos centraremos en la fase del juego simbólico ya que en esta fase, Eric mediante el juego, puede afrontar sus miedos y angustias relacionadas con su hermano pequeño y las puede elaborar porque pasa a un registro simbólico, la cual cosa le permite disminuir el sentimiento de culpa, aceptar y descubrir la realidad, adaptarse a las situaciones reales, aceptar experiencias desagradables, representar acciones prohibidas…, cosa que contribuye a la aceptación de ellos mismos.
También podemos fijarnos en la fase de representación y lenguaje. Cuando estamos hablando con los niños le hacemos alguna pregunta a Eric para ver como se ha sentido para interiorizar sus conceptos vivenciados durante la sesión o por otros medios como dibujando o pintando y de esta manera le ayudamos a transformar las sensaciones y percepciones hacia niveles de concienciación, simbolización y conceptualización.
Desde mi opinión diría que cada niño debería tener la oportunidad de recibir un tiempo de “atención exclusiva”; así, cuando planifiquemos tener un segundo hijo lo ideal es esperar a que el primero ya sea un poco más independiente y ya no demande tanta atención y tiempo de sus padres. De esta manera, ya le habremos dado la oportunidad de crear un sentido de seguridad y confianza, y estará mejor preparado para entender que la presencia de un nuevo niño en la familia no significa la pérdida de su lugar en el hogar, ni el peligro de que sus necesidades no sean cubiertas. Eric estará en mejor disposición de recibir al nuevo hermanito como una buena noticia y no como una amenaza contra su bienestar.
Para finalizar, simplemente decir que la madre debería hacerle ver a Eric las ventajas de ser un niño grande, privilegio que no tiene su hermano pequeño. Lo mejor es enfrentar la situación con paciencia y cariño, al mismo tiempo que guiamos al niño para asumir el cambio que habrá en la familia y para recibir con amor al nuevo miembro de la familia.

