jueves, 21 de febrero de 2013

El caso de Juan 2


Los niños empiezan a andar aproximadamente entre los 12 y los 18 meses aunque depende del niño unos empiezan antes o más tarde. Deberían poder andar a los 12 o 15 meses y sobre los 18 deberían tener una cierta autonomía y poder controlar por completo el proceso de andar, cambiar de sentido con facilidad, andar de lado, hacia atrás y andar llevando objetos en ambas manos.

Es posible que el retraso de Juan sea por causas genéticas y se debería comprobar preguntando a la familia o haya tenido algunas caídas que le han podido causar un retraso en aprender a andar por miedo a volver a caerse y hacerse daño, pero es normal esta situación en muchos niños. Si en un par de meses más Ana no ha conseguido que mejore y pueda andar, debería hablar con sus padres para comunicarles su retraso y que consulten con un profesional, ya que podría tener un problema en el desarrollo locomotor del niño.

Primero debe aprender a ponerse de pie por sí solo, cosa que logrará poco a poco, apoyándose en la pared, los muebles o en las personas y después estabilizar su andar, para ello hay algunos ejercicios de estimulación temprana que benefician el aprendizaje de erguirse y ponerse a caminar. Su maestra con ayuda de los padres pueden ayudarle con los siguientes ejercicios:

-Dejar a Juan apoyado en una cama o en un mueble y llamarlo desde más lejos mostrándole su juguete preferido. A medida que va dando pasos apláudele y dile “Muy bien”.
-Ayudarlo a dar pasos hacia adelante, sujetándolo de la mano y poco a poco ir disminuyendo tu ayuda.
-Aprender a ponerse de pie sin apoyos, colocando juguetes encima de una mesa de unos 20cm más alto que él para que se levante por sí solo. 

Otra causa que ha podido ocasionar este retraso puede ser que sea porque sus padres son temerosos y ocasionará que el niño también lo sea. Si le dan confianza y lo incentivan, Juan se sentirá capaz de afrontar su dificultad y poco a poco aprenderá a soltarse y caminar sin ayuda. Para ello  es fundamental que el entorno que rodea a Juan sea seguro, agradable, alegre y relajado, ya que la presión extrema puede resultar frustrante para él si siente que no está cumpliendo con lo que le piden sus padres. Ayudar al bebé en esta nueva experiencia será muy reconfortable, aunque para ello sus padres deben tratar de dejar de lado los temores y cambiarlos por alegría y confianza. Esperarlo a unos metros y darle un gran abrazo cuando llegue a alcanzarlos será una gran alegría para Juan.


Para finalizar, recordaremos que cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, no debemos forzarlo si aún no está preparado para ello y no olvidar tener a Juan a la vista para evitar accidentes.

miércoles, 13 de febrero de 2013

El caso de Juan


Los niños empiezan a andar aproximadamente entre los 12 y los 18 meses aunque depende del niño unos empiezan antes o más tarde. Deberían poder andar a los 12 o 15 meses y sobre los 18 deberían tener una cierta autonomía y poder controlar por completo el proceso de andar, cambiar de sentido con facilidad, andar de lado, hacia atrás y andar llevando objetos en ambas manos.

Es posible que el retraso de Juan sea por causas genéticas y se debería comprobar preguntando a la familia o haya tenido algunas caídas que le han podido causar un retraso en aprender a andar por miedo a volver a caerse y hacerse daño, pero es normal esta situación en muchos niños. Si en un par de meses más Ana no ha conseguido que mejore y pueda andar, debería hablar con sus padres para comunicarles su retraso y que consulten con un profesional, ya que podría tener un problema en el desarrollo locomotor del niño.

Primero debe aprender a ponerse de pie por sí solo, cosa que logrará poco a poco, apoyándose en la pared, los muebles o en las personas y después estabilizar su andar, para ello hay algunos ejercicios de estimulación temprana que benefician el aprendizaje de erguirse y ponerse a caminar. Su maestra con ayuda de los padres pueden ayudarle con los siguientes ejercicios:

-Dejar a Juan apoyado en una cama o en un mueble y llamarlo desde más lejos mostrándole su juguete preferido. A medida que va dando pasos apláudele y dile “Muy bien”.
-Ayudarlo a dar pasos hacia adelante, sujetándolo de la mano y poco a poco ir disminuyendo tu ayuda.

-Aprender a ponerse de pie sin apoyos, colocando juguetes encima de una mesa de unos 20cm más alto que él para que se levante por sí solo. 

Otra causa que ha podido ocasionar este retraso puede ser que sea porque sus padres son temerosos y ocasionará que el niño sea temeroso. Si le dan confianza y lo incentivan, Juan se sentirá capaz de afrontar su dificultad y poco a poco aprenderá a soltarse y caminar sin ayuda. Para ello eso es fundamental que el entorno que rodea a Juan sea seguro, agradable, alegre y relajado, ya que la presión extrema puede resultar frustrante para él si siente que no está cumpliendo con lo que le piden sus padres. Ayudar al bebé en esta nueva experiencia será muy reconfortable, aunque para ello sus padres deben tratar de dejar de lado los temores y cambiarlos por alegría y confianza. Esperarlo a unos metros y darle un gran abrazo cuando llegue a alcanzarlos será una gran alegría para Juan.


Para finalizar, recordaremos que cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, no debemos forzarlo si aún no está preparado para ello y no olvidar tener a Juan a la vista para evitar accidentes.

miércoles, 30 de enero de 2013

El caso de Elena 2


La discapacidad auditiva es la pérdida de la capacidad de escuchar, pero puede responder a ciertos estímulos y se podrá adquirir y consolidar un lenguaje oral con normalidad aunque será más tarde que el resto de niños.

Durante el primer año de vida el bebé es capaz de reaccionar ante los sonidos de su entorno, distinguir entre sonidos verbales y no verbales, identificar la voz de su madre y localizar su procedencia, diferenciar los tipos de voces y captar el enfado o la irritación, capacidades que los padres de Elena deberían de haberse fijado desde su nacimiento.

Aunque no sabemos al 100% si Elena tiene problemas auditivos ya que no conocemos el diagnóstico del pediatra, por los datos que tenemos (“no dice ni una sola palabra”, “cuesta atraer su atención”, “tiene dificultades para controlarse y comportarse de acuerdo con las normas”) es probable que sí los tenga aunque también es posible que sea porque sus padres o su abuela que es con la persona que pasa más tiempo, no la hayan estimulado en su momento.

A partir del mes de vida, el bebé inicia el balbuceo con sus primeras emisiones inintencionadas. A los 6 meses evoluciona hacia la ecolalia que son sonidos con cierta intencionalidad imitativa, aunque no significativa y empiezan a emitir sonidos consonánticos y combinaciones silábicas de estructura simple. Finalmente se producirán las primeras palabras entre los 12 y 15 meses, por lo tanto Elena no ha debido pasar por ninguna de estas fases que pertenecen a la etapa prelingüística del lenguaje infantil por sus problemas auditivos.
Los problemas que puede ocasionar una disfunción auditiva pueden ser un fracaso escolar, destrezas sociales, comunicación o la tardanza en adquirir el lenguaje, que puede ocasionar problemas en la evolución de la afectividad, en la formación de la personalidad y en el acceso a la vida social. Cuanto antes lleven a Elena a un especialista, más probabilidades habrá de que se desarrolle todo su potencial y mejore sus habilidades auditivas para que sea capaz de aprender, reproducir sonidos, entenderlos y poder comunicarse correctamente. Desafortunadamente, no todas las aulas se encuentran especialmente adaptadas para apoyar esta función, por lo que los alumnos deben realizar todas estas tareas auditivas en medio de un gran número de actividades que con frecuencia interfieren con la función auditiva. Además, bajo estas circunstancias también para el profesor resulta sumamente fatigante interactuar con sus alumnos a lo largo del día, pues debe hacerlo en un ambiente ruidoso y con eco.
Cuando el ambiente auditivo del aula no es el apropiado, el rendimiento académico de todos los alumnos se ve afectado de forma negativa. Elena tiene que saber diferenciar los sonidos que debe escuchar de los que debe ignorar para reconocer instrucciones y conversaciones relevantes, y para concentrarse en el aprendizaje de conceptos nuevos, así como discriminar los sonidos ambientales de los de la lengua y escuchar claramente al profesor y a los compañeros.

Desde un punto de vista positivo, es importante mencionar que el resto de alumnos de Miguel podrían favorecerse de las adaptaciones que deberíamos hacer en el aula, como dar clase en la aula más alejada del patio o ruidos ambientales para que se concentren mejor, mayor iluminación y una mayor organización para garantizar la comunicación y el aprendizaje, ya que esto afectará positivamente a las posibilidades de atención, concentración y participación de todos sus alumnos.

Es la primera vez que Miguel tiene un/a alumno/a con una discapacidad auditiva y tiene muchas dudas, por lo que a continuación le daremos recomendaciones que debería poner en práctica en su clase:

Ubicación preferencial del alumno, es decir, colocar a Elena cerca de Miguel, antes de iniciar una conversación y asegurarse que le está prestando atención. Mantener una distancia máxima de metro o metro y medio, avisar al alumno cuando el tema concluya o cambie, utilizar recursos visuales (dibujos, diagramas, notas, gestos…) para apoyar su explicación. También debe hablar a una velocidad moderada, con una intensidad normal y deteniéndose entre una y otra idea para que Elena  pueda comprender lo que le está diciendo, sin exagerar los movimientos faciales y los labios. Motivarla a participar en actividades para la utilización y enriquecimiento del lenguaje. Miguel debería tratar de disminuir el ruido del aula, que le de la luz de frente, no hablar de espaldas, puede usar lápiz labial para favorecer la lectura labio-facial, mientras que la barba y el bigote la dificultan y finalmente debe revisar constantemente la comprensión de su alumna, observando su conducta, o verificando el contenido del mensaje por medio de preguntas.


Desde mi opinión diría que no debemos plantearnos cambiar a Elena de clase, y mucho menos con los más pequeños ya que puede sentirse diferente al ver que sus compañeros son más pequeños, crearle problemas de inseguridad y no estar a gusto, lo que conllevaría a más problemas. Tampoco tenemos que castigarla ni premiarla, hay que tener en cuenta que su esfuerzo será mayor y Miguel tiene que valorarlo pero sin que el resto de compañeros lo vean como si solo se centrara en ella ya que podría causar bullying (acoso escolar), recibir insultos, mofas, dificultar que Elena tenga una vida social normal, etc.


Para finalizar simplemente decir que es normal que ante padres primerizos, jóvenes y que dedican poco tiempo a su hija por asuntos laborales no se hayan fijado de la deficiencia de su hija y al comunicarles su problema se lo hayan tomado un poco mal, pero seguro que después se lo agradecerán a Miguel por habérselo comunicado lo antes posible y haber detectado su deficiencia. Sus padres, conociendo la deficiencia de su hija deberán encontrar más tiempo para estar con ella, revisar diariamente sus tareas y aclararle dudas, deberían tener una pequeña biblioteca en la casa con muchas láminas y textos para aclarar conceptos y pueden apoyarse en padres o compañeros con casos similares.
Debemos tratar a Elena como una persona normal, creer en ella, en sus posibilidades, dejarle que viva sus experiencias y tenga libertad para decidir.

viernes, 25 de enero de 2013

El caso de Elena


La discapacidad auditiva es la pérdida de la capacidad de escuchar, pero puede responder a ciertos estímulos y se podrá adquirir y consolidar un lenguaje oral con normalidad aunque será más tarde que el resto de niños.

Durante el primer año de vida el bebé es capaz de reaccionar ante los sonidos de su entorno, distinguir entre sonidos verbales y no verbales, identificar la voz de su madre y localizar su procedencia, diferenciar los tipos de voces y captar el enfado o la irritación, capacidades que los padres de Elena deberían de haberse fijado desde su nacimiento.

Aunque no sabemos al 100% si Elena tiene problemas auditivos ya que no conocemos el diagnóstico del pediatra, por los datos que tenemos (“no dice ni una sola palabra”, “cuesta atraer su atención”, “tiene dificultades para controlarse y comportarse de acuerdo con las normas”) es probable que sí los tenga.

A partir del mes de vida, el bebé inicia el balbuceo con sus primeras emisiones inintencionadas. A los 6 meses evoluciona hacia la ecolalia que son sonidos con cierta intencionalidad imitativa, aunque no significativa y empiezan a emitir sonidos consonánticos y combinaciones silábicas de estructura simple. Finalmente se producirán las primeras palabras entre los 12 y 15 meses, por lo tanto Elena no ha debido pasar por ninguna de estas fases que pertenecen a la etapa prelingüística del lenguaje infantil por sus problemas auditivos.
Los problemas que puede ocasionar una disfunción auditiva pueden ser un fracaso escolar, destrezas sociales, comunicación o la tardanza en adquirir el lenguaje, que puede ocasionar problemas en la evolución de la afectividad, en la formación de la personalidad y en el acceso a la vida social. Cuanto antes lleven a Elena a un especialista, más probabilidades habrá de que se desarrolle todo su potencial y mejore sus habilidades auditivas para que sea capaz de aprender, reproducir sonidos, entenderlos y poder comunicarse correctamente. Desafortunadamente, no todas las aulas se encuentran especialmente adaptadas para apoyar esta función, por lo que los alumnos deben realizar todas estas tareas auditivas en medio de un gran número de actividades que con frecuencia interfieren con la función auditiva. Además, bajo estas circunstancias también para el profesor resulta sumamente fatigante interactuar con sus alumnos a lo largo del día, pues debe hacerlo en un ambiente ruidoso y con eco.
Cuando el ambiente auditivo del aula no es el apropiado, el rendimiento académico de todos los alumnos se ve afectado de forma negativa. Elena tiene que saber diferenciar los sonidos que debe escuchar de los que debe ignorar para reconocer instrucciones y conversaciones relevantes, y para concentrarse en el aprendizaje de conceptos nuevos, así como discriminar los sonidos ambientales de los de la lengua y escuchar claramente al profesor y a los compañeros.

Desde un punto de vista positivo, es importante mencionar que el resto de alumnos de Miguel podrían favorecerse de las adaptaciones que deberíamos hacer en el aula, como dar clase en la aula más alejada del patio o ruidos ambientales para que se concentren mejor, mayor iluminación y una mayor organización para garantizar la comunicación y el aprendizaje, ya que esto afectará positivamente a las posibilidades de atención, concentración y participación de todos sus alumnos.
Es la primera vez que Miguel tiene un/a alumno/a con una discapacidad auditiva y tiene muchas dudas, por lo que a continuación le daremos recomendaciones que debería poner en práctica en su clase:

Ubicación preferencial del alumno, es decir, colocar a Elena cerca de Miguel, antes de iniciar una conversación y asegurarse que le está prestando atención. Mantener una distancia máxima de metro o metro y medio, avisar al alumno cuando el tema concluya o cambie, utilizar recursos visuales (dibujos, diagramas, notas, gestos…) para apoyar su explicación. También debe hablar a una velocidad moderada, con una intensidad normal y deteniéndose entre una y otra idea para que Elena  pueda comprender lo que le está diciendo, sin exagerar los movimientos faciales y los labios. Motivarla a participar en actividades para la utilización y enriquecimiento del lenguaje. Miguel debería tratar de disminuir el ruido del aula, que le de la luz de frente, no hablar de espaldas, puede usar lápiz labial para favorecer la lectura labio-facial, mientras que la barba y el bigote la dificultan y finalmente debe revisar constantemente la comprensión de su alumna, observando su conducta, o verificando el contenido del mensaje por medio de preguntas.


Desde mi opinión diría que no debemos plantearnos cambiar a Elena de clase, y mucho menos con los más pequeños ya que puede sentirse diferente al ver que sus compañeros son más pequeños, crearle problemas de inseguridad y no estar a gusto, lo que conllevaría a más problemas. Tampoco tenemos que castigarla ni premiarla, hay que tener en cuenta que su esfuerzo será mayor y Miguel tiene que valorarlo pero sin que el resto de compañeros lo vean como si solo se centrara en ella ya que podría causar bullying (acoso escolar), recibir insultos, mofas, dificultar que Elena tenga una vida social normal, etc.


Para finalizar simplemente decir que es normal que ante padres primerizos, jóvenes y que dedican poco tiempo a su hija por asuntos laborales no se hayan fijado de la deficiencia de su hija y al comunicarles su problema se lo hayan tomado un poco mal, pero seguro que después se lo agradecerán a Miguel por habérselo comunicado lo antes posible y haber detectado su deficiencia. Sus padres, conociendo la deficiencia de su hija deberán encontrar más tiempo para estar con ella, revisar diariamente sus tareas y aclararle dudas, deberían tener una pequeña biblioteca en la casa con muchas láminas y textos para aclarar conceptos y pueden apoyarse en padres o compañeros con casos similares.
Debemos tratar a Elena como una persona normal, creer en ella, en sus posibilidades, dejarle que viva sus experiencias y tenga libertad para decidir.

jueves, 6 de diciembre de 2012

La sesión de psicomotricidad 2


La psicomotricidad es una herramienta que utilizamos para que los niños/as introduzcan estructuras cognitivas y motoras. Su metodología parte del deseo del niño/a, el cual se expresa corporal y emocionalmente a través de su acción.


Según el método que está siguiendo Sandra, que es el de Bernard Aucouturier, ayuda al niño en su madurez evolutiva global; le ayuda tanto en su dinámica corporal, como afectiva e intelectual o cognitiva. Pero es necesario que esta psicomotricidad se comprenda dentro de un clima coherente que sólo se puede fundamentar en la comprensión profunda del niño y sus necesidades. Es un medio pedagógico que ayuda al niño en el desarrollo de su expresividad psicomotriz, entendiendo ésta como la forma única y personal de ser y estar en el mundo, que se manifiesta a través del cuerpo, la mímica y el lenguaje desarrollado a través del juego y con los objetivos de mejorar la comunicación, la creación y la representación o descentración.

http://www.youtube.com/watch?v=IrzI6H9OtjI

Tal y como dice Bernard Aucouturier “los niños explorarán libremente el tipo de movimiento que les resulte más acorde con su vivencia personal del momento” por lo que Eric podría manifestar comportamientos referentes a su nuevo hermano.

 En la sesión observaremos sus sentimientos, actitudes,  si participa o no en las actividades, si se integra bien en el grupo, como se desenvuelve, reacciones, si comparte objetos o materiales con sus compañeros, etc, y lo haremos a través de una tabla para después analizarlo y llegar a una conclusión, sin olvidarnos del resto de alumnos.

Las dificultades que puede ocasionar a estas edades el tener un hermano son mayoritariamente celos, peleas, dejan de compartir y lo quieren todo para ellos, quieren ser el centro de atención, que estés más pendientes de ellos que del hermano pequeño etc. Si los padres reaccionan muy severamente o con mucha ansiedad frente a estas señales de celos es posible que el niño se cargue aún más de ansiedad. Desde un punto de vista positivo, si el niño lo acepta correctamente, habiéndole preparado desde mucho antes de nacer (hacerlo partícipe de la preparación de la habitación y en las cosas para el bebé, la decoración. Estimúlalo para que le escoja o prepare un regalo de bienvenida, hablarle constantemente del bebé) como si fuera algo normal y dejándole participar en actividades como vestir a su hermano, bañarlo, cambiarle los pañales, jugar con él, etc, no habrá ningún problema y se sentirá más feliz y realizado al poder ayudar a sus padres con el cuidado, crecimiento y hábitos del hermano pequeño.
Una solución para que no haya ningún problema es el que ha pensado Sandra y ver como se desenvuelve en una sala de psicomotricidad. Nos centraremos en la fase del juego simbólico ya que en esta fase, Eric mediante el juego, puede afrontar sus miedos y angustias relacionadas con su hermano pequeño y las puede elaborar porque pasa a un registro simbólico, la cual cosa le permite disminuir el sentimiento de culpa, aceptar y descubrir la realidad, adaptarse a las situaciones reales, aceptar experiencias desagradables, representar acciones prohibidas…, cosa que contribuye a la aceptación de ellos mismos.
También podemos fijarnos en la fase de representación y lenguaje. Cuando estamos hablando con los niños le hacemos alguna pregunta a Eric para ver como se ha sentido para interiorizar sus conceptos vivenciados durante la sesión o por otros medios como dibujando o pintando y de esta manera le ayudamos a transformar las sensaciones y percepciones hacia niveles de concienciación, simbolización y conceptualización.

Desde mi opinión diría que cada niño debería tener la oportunidad de recibir un tiempo de “atención exclusiva”; así, cuando planifiquemos tener un segundo hijo lo ideal es esperar a que el primero ya sea un poco más independiente y ya no demande tanta atención y tiempo de sus padres. De esta manera, ya le habremos dado la oportunidad de crear un sentido de seguridad y confianza, y estará mejor preparado para entender que la presencia de un nuevo niño en la familia no significa la pérdida de su lugar en el hogar, ni el peligro de que sus necesidades no sean cubiertas. Eric estará en mejor disposición de recibir al nuevo hermanito como una buena noticia y no como una amenaza contra su bienestar.

Para finalizar, simplemente decir que la madre debería hacerle ver a Eric las ventajas de ser un niño grande, privilegio que no tiene su hermano pequeño. Lo mejor es enfrentar la situación con paciencia y cariño, al mismo tiempo que guiamos al niño para asumir el cambio que habrá en la familia y para recibir con amor al nuevo miembro de la familia.

jueves, 15 de noviembre de 2012

La sesión de psicomotricidad

La psicomotricidad es una herramienta que utilizamos para que los niños/as introduzcan estructuras cognitivas y motoras. Su metodología parte del deseo del niño/a, el cual se expresa corporal y emocionalmente a través de su acción.


Según el método que está siguiendo Sandra, que es el de Bernard Aucouturier, ayuda al niño en su madurez evolutiva global; le ayuda tanto en su dinámica corporal, como afectiva e intelectual o cognitiva. Pero es necesario que esta psicomotricidad se comprenda dentro de un clima coherente que sólo se puede fundamentar en la comprensión profunda del niño y sus necesidades. Es un medio pedagógico que ayuda al niño en el desarrollo de su expresividad psicomotriz, entendiendo ésta como la forma única y personal de ser y estar en el mundo, que se manifiesta a través del cuerpo, la mímica y el lenguaje desarrollado a través del juego y con los objetivos de mejorar la comunicación, la creación y la representación o descentración.


Tal y como dice Bernard Aucouturier “los niños explorarán libremente el tipo de movimiento que les resulte más acorde con su vivencia personal del momento” por lo que Eric podría manifestar comportamientos referentes a su nuevo hermano.

 En la sesión observaremos sus sentimientos, actitudes,  si participa o no en las actividades, si se integra bien en el grupo, como se desenvuelve, reacciones, si comparte objetos o materiales con sus compañeros, etc, y lo haremos a través de una tabla para después analizarlo y llegar a una conclusión, sin olvidarnos del resto de alumnos.

Las dificultades que puede ocasionar a estas edades el tener un hermano son mayoritariamente celos, peleas, dejan de compartir y lo quieren todo para ellos, quieren ser el centro de atención, que estés más pendientes de ellos que del hermano pequeño etc. Si los padres reaccionan muy severamente o con mucha ansiedad frente a estas señales de celos es posible que el niño se cargue aún más de ansiedad. Desde un punto de vista positivo, si el niño lo acepta correctamente, habiéndole preparado desde mucho antes de nacer (hacerlo partícipe de la preparación de la habitación y en las cosas para el bebé, la decoración. Estimúlalo para que le escoja o prepare un regalo de bienvenida, hablarle constantemente del bebé) como si fuera algo normal y dejándole participar en actividades como vestir a su hermano, bañarlo, cambiarle los pañales, jugar con él, etc, no habrá ningún problema y se sentirá más feliz y realizado al poder ayudar a sus padres con el cuidado, crecimiento y hábitos del hermano pequeño.
Una solución para que no haya ningún problema es el que ha pensado Sandra y ver como se desenvuelve en una sala de psicomotricidad. Nos centraremos en la fase del juego simbólico ya que en esta fase, Eric mediante el juego, puede afrontar sus miedos y angustias relacionadas con su hermano pequeño y las puede elaborar porque pasa a un registro simbólico, la cual cosa le permite disminuir el sentimiento de culpa, aceptar y descubrir la realidad, adaptarse a las situaciones reales, aceptar experiencias desagradables, representar acciones prohibidas…, cosa que contribuye a la aceptación de ellos mismos.
También podemos fijarnos en la fase de representación y lenguaje. Cuando estamos hablando con los niños le hacemos alguna pregunta a Eric para ver como se ha sentido para interiorizar sus conceptos vivenciados durante la sesión o por otros medios como dibujando o pintando y de esta manera le ayudamos a transformar las sensaciones y percepciones hacia niveles de concienciación, simbolización y conceptualización.

Desde mi opinión diría que cada niño debería tener la oportunidad de recibir un tiempo de “atención exclusiva”; así, cuando planifiquemos tener un segundo hijo lo ideal es esperar a que el primero ya sea un poco más independiente y ya no demande tanta atención y tiempo de sus padres. De esta manera, ya le habremos dado la oportunidad de crear un sentido de seguridad y confianza, y estará mejor preparado para entender que la presencia de un nuevo niño en la familia no significa la pérdida de su lugar en el hogar, ni el peligro de que sus necesidades no sean cubiertas. Eric estará en mejor disposición de recibir al nuevo hermanito como una buena noticia y no como una amenaza contra su bienestar.

Para finalizar, simplemente decir que la madre debería hacerle ver a Eric las ventajas de ser un niño grande, privilegio que no tiene su hermano pequeño. Lo mejor es enfrentar la situación con paciencia y cariño, al mismo tiempo que guiamos al niño para asumir el cambio que habrá en la familia y para recibir con amor al nuevo miembro de la familia.

domingo, 4 de noviembre de 2012

EL CASO DE MARTA 2


Tal y como observamos en este artículo, esta niña va a una escuela infantil y es normal este tipo de comportamientos, ya que a esa edad los niñ@s son muy curiosos y tienen ganas de observar e imitar todo lo que ven de los padres, profesores, amigos, etc.

Las dificultades que pueden ocasionar este problema podrían ser, un desgaste físico de la madre al tener que estar siempre recogiendo todo lo que su hija saca de los cajones, pérdida de autoridad, ya que la hija no le hace caso o en un despiste de la madre podría abrir un cajón donde hubieran cuchillos, tijeras u objetos con los que Marta pudiera lesionarse sin querer. Desde un punto de vista positivo, podemos decir que es una conducta normal como decía la profesora y como llevará poco tiempo andando, gracias a la curiosidad que tiene irá moviéndose de una parte de la casa a la otra, además verá objetos por primera vez y ayudará a la psicomotricidad de la niña al tocarlos y sacarlos fuera. Una solución original sería que la madre le fuera diciendo el nombre de los objetos que Marta va sacando y explicarle para que sirven y así poco a poco aprendería nuevas palabras o dejarla libre y explorar sabiendo que no va a encontrarse nada peligroso habiendo comprobado antes el interior de los cajones a los que pueda llegar Marta.  Desde mi opinión diría que es muy normal que su madre esté preocupada por su hija pero debe darle autonomía  y dejarla que aprenda por sí sola y si se hace daño o se encuentra algo que no le guste o le asuste, ella misma dejará de hacerlo por sí sola.

Para finalizar, simplemente decir que Laura debería haberle dado ideas a la madre de Marta como educadora infantil para que su hija deje de tener esta actitud y su madre no se preocupe por ello ya que Laura tiene más conocimientos que la madre y debería haberle explicado que no debe castigarla ni reñirla ya que de esta forma está aprendiendo.